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lunes, 24 de febrero de 2014

En busca del conocimiento

Había una vez, hace mucho tiempo, un pueblo lejano, oscuro y tétrico, donde el sol parecía no asomarse nunca, el frío era una constante  y las personas solo se podrían describir como zombies, seres sin vida, pero con vida, se podría decir que eran humanos, pero ellos vivían observando la nada, caminando muchos kilómetros para obtener agua o comida, saliendo del pueblo diariamente, por el mismo camino de tierra, una y otra vez, viviendo imposiblemente sin conocimiento alguno, ellos jamás miraban a los ojos de los otros, solo caminaban, comían y vestían por costumbre, nisiquiera en las mañanas se podía oír ruido alguno, las personas eran calladas en extremo, tanto que ni un gallo se atrevería a cantar en tal horrible lugar. Este pueblo estaba gobernado por un rey solo, flaco y desgarbado,sentado día y noche mirando por la ventana de la sala principal del castillo la desgraciada vida de cada uno de los individuos que conformaban su pueblo, chozas a punto de caerse, ríos sucios, contaminados, plantíos secos cubrían los cientos de kilómetros que se extendía desde las afueras del pueblo hasta el horizonte, todo eso le pertenecía, una inconmensurable nada.

No piensen que siempre fue de manera, el pueblo que hoy les describo tan desagradablemente, un día fue prospero y su gente vivió feliz y dichosa, antes, claro!, de que la desgracia los tocara, todo ocurrió de esta manera:

En un comienzo el pueblo no era gobernado por un rey sino por siete sabios ancianos, ellos poseían el conocimiento necesario para mantener la comunidad a flote, (cuando plantar,que plantar,si una planta necesitaba sombra, luz, agua, como purificar el agua, la mejor manera de construir, la forma más eficiente de recolectar impuestos con lo que se mantenía en buen estado las carreteras,las plazas y zonas comunes, ellos sabían todo acerca de protocolos y reglas de convivencia y comercialización con otros pueblos).

 El conocimiento de los ancianos era extenso ,pero ellos no eran eternos, por años quisieron que las personas más jóvenes del pueblo aprendieran cada una de las cosas que ellos hacían o decían, pero estos ignorantes prefirieron jugar y vivir sus vidas ligeramente, con la consigna en sus cabezas de que los sabios jamás morirían, pero claro que las cosas no resultaron de esta forma y cada uno de los ancianos fue muriendo, al final solo quedaba una, la madre del actual rey, ella sabia como era, conocía lo que iba a pasar cuando llegará su muerte. Llamó a un joven por cada una de las cuarenta familias principales que poseían cierto poder político en el pueblo y los obligó a asistir a clases cada tarde de cada día hasta su muerte,pero lo que ella no tenía planeado paso, los cuarenta jóvenes pensaron lo mismo: "el trabajo de un anciano es el más duro y agotador de todos, ¿para qué prestar atención a las palabras de esta anciana si existen treinta y nueva personas más sentadas en este lugar?, cuando me pregunten sobre lo aprendido diré que no aprendí nada, prefiero que me tachen de idiota que tener que trabajar", bueno no todos pensaron exactamente lo mismo, algunos intentaron poner atención, pero sus mentes que estaban acostumbradas a la pereza y la falta de uso, no lograron captar las ideas como se debía.

Antes de morir la anciana nombró a su hijo como rey y estando con un pie en la tumba intentó explicarle los protocolos necesarios para solicitar a una joven princesa de algún pueblo vecino que fuese su esposa, pero el entonces príncipe decidió que era muy complicado lo que le decía y confió en que alguno de los cuarenta jóvenes estudiantes de su madre supieran todo acerca de este tema. Al morir la anciana, el pueblo entero se dio cuenta de la ignorancia de los jóvenes y del nuevo rey que pese a convivir con los siete ancianos sabios durante toda su vida, no había aprendido nada. Y así unos pocos años después llegamos al inicio de esta historia descubriendo lo que paso a falta de conocimiento, un rey sin reina y un pueblo sin lo básico para vivir incluyendo su ánimo.

Pero no creerán que la historia termina así como comenzó, no, habláremos de esperanza, la esperanza brindada por un príncipe mendigo, un joven extremadamente pobre que trabajaba trayendo agua al pueblo por unos cuantos pesos al día, que apenas le alcanzaban para comprar su propia agua y comida, no tenía familia, sus padre murieron durante la sequía un par de veranos atrás, él era diferente, pese a trabajar tanto o más que otros le gustaba sentarse a pensar en como serían las cosas si alguien hiciera algo, saludaba a las personas mirándolas a los ojos y de vez en cuando sonreía, (sonreír era algo tan extraño en este pueblo como lo era mantener una conversación por más de cinco minutos!),pero él lo hacía porque era especial, deseaba aprender, quiso hacerlo cuando la anciana convocó a los jóvenes pero él no podía porque su familia era muy pobre.

Caminando como de costumbre afuera del pueblo un día cualquiera, la vio, una niña pequeña, (desde que el conocimiento se fue del pueblo las personas decidieron no traer más hijos a ese cruel mundo, por lo tanto no habían niños pequeños), pero sí, era una niña pequeña, de tal vez dos o tres años, sentada en una gran roca a la entrada del pueblo con un hermoso vestido de muñeca, risos rubios y lo más extraño de todo una sonrisa inmensa surcando su rostro, sus pies quedaban colgando y parecía saludar con un gesto de mano a cualquier persona que pasaba por delante suyo, pero nadie la veía, como no veían a nadie más, incluso a ellos mismos,pero el príncipe mendigo era diferente, él la notó de inmediato y la saludo, "Seguro es la hija de un visitante de otro pueblo"-pensó-, y se alejó con un extraño sentimiento de felicidad en su pecho, al día siguiente la niña estaba en el mismo lugar saludando y al día siguiente...así que nuestro buen príncipe mendigo  decidió desviarse del camino y preguntarle quien era y porque estaba día y noche en el mismo lugar, ella lo miró y le dijo:"soy un hada del bosque y vine porque desde donde me encontraba pude ver la tristeza que invadió este pueblo, quería saber si había esperanza", "y como sabrás si hay esperanza"-dijo el joven creyéndolo de inmediato ya que ningún niño de dos años podría hablar de forma tan ecuánime-"Si al mirarme surgía la suficiente curiosidad en un persona como para venir a preguntarme que hago aquí, entonces hay esperanza, para aprender se necesita curiosidad, te daré una oportunidad, solo un deseo, lo que más quieras se hará realidad, dentro de dos días te encontraré aquí y espero que hayas meditado sobre lo que necesitas"-dijo el hada desapareciendo del sitio dejando al joven perturbado y confuso.

El primer día decidió sentarse a  pensar en lo que más necesitaba, dinero, pero el dinero se agotaba, comida, esta también se agotaba y aunque los pidiera ilimitados, el hoyo que sentía en su interior no se llenaría con esto, "AMOR"-pensó finalmente- el amor siempre llena vacíos, una mujer que me ame, que sea atractiva, con la cual pueda tener muchos hijos, en otro pueblo lejano donde reine la felicidad, "deseo ser feliz cada día".

Al tomar su decisión se sintió bien y confiado así que se levanto temprano y llego hasta el lugar acordado pero la niña no estaba, sin embargo la esperó sentado en la misma roca donde ella estaba cada día, entonces pudo ver lo que ella veía, miles de caras descoloridas, pálidas, sin valor, buscando sobrevivir por el simple hecho de hacerlo, aunque cada vez habían menos,"algunos se rinden"-se dijo a si mismo con lagrimas en los ojos, "el pueblo que mis padres amaron hasta el final"-dijo en voz más alta, llorando esta vez con todas sus ganas-, miro hacia arriba hasta el castillo y casi juró ver al rey llorar también. La niña interrumpio su llanto, diciendo:"que decidiste?, cual es tu deseo?", "Am..."-se interrumpió él dejando la palabra colgando, mientras miraba otra vez a las personas pasar-"deseo CONOCIMIENTO, el suficiente para salvar el pueblo, al rey y a las personas en él"-dijo el príncipe mendigo con voz firme-, "No puedo hacerte más inteligente, pero si realmente deseas conocimiento ella puede otorgártelo"-dijo la niña hada señalando a la distancia antes de desaparecer.

El príncipe mendigo miro hacia donde señalaba el hada y la vio, una anciana, pequeña, encorvada, apoyándose en un bastón, con una cierta luz rodeándola, él se acerco y ella le dijo: "seré tu maestra y la de tu pueblo, un solo hombre puede soñar con el cambio, pero se necesita un pueblo para mantener un pueblo", él se giro hacia los transeúntes e interrumpió su silencio gritándoles: "la solución es el conocimiento, vengan conmigo si quieren aprender como salvar este pueblo", primero las personas no se movieron, pero luego pareció que algo internamente se encendió en ellos y empezaron a caminar hacia él.

La anciana les enseño todo lo que sabía en tan solo un mes y ellos esta vez prestaron atención a los mínimos detalles, el rey también asistió y supo como solicitar el matrimonio para él, en solo ese mes las plantas empezaron a crecer, el agua purificada estaba en cada casa y las noticias de mujeres embarazadas llegaban de todas partes. El rey hizo una fiesta y cientos de princesas llegaron de todos los rincones del mundo, nuestro príncipe mendigo que había sido nombrado caballero estaba feliz, más que nunca antes, pero le hacía falta algo, el amor, o eso pensó hasta conocer a una hermosa princesa que quedo prendada de él de inmediato, pese a lo que llegará a pesar la sociedad se casaron y vivieron felices enseñando todo lo aprendido a sus hijos.

"El conocimiento es la única forma de mantener cualquier sociedad, nuestros adultos mayores son cuencas de conocimiento, si solo prestamos atención, lograremos que todo el aprendizaje que nos pueden dejar sea traspasado de generación en generación, de otra forma algo tan valioso se perderá para siempre"

                                                                       FIN...








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