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martes, 3 de junio de 2014

Un oscuro lugar

Capítulo 1: Un oscuro Inicio

-¿En donde estoy ahora?, aquí,solo hay oscuridad con largos y tortuosos destellos de luz.
Estoy muerta?, que tonta!, ¡como podría saberlo si no he muerto antes!, pero no es como si hubiese alguien quién pueda oír mi pregunta..
Destellos de memoria regresan a mí, no tienen un orden claro y  no se que signifiquen, imágenes borrosas en un río de voces,¡todo es tan confuso!.

Recuerdo un rostro joven y alegre, sonriéndome con amor infinito, mi madre, sé que es mi madre,diciéndome lo mucho que me ama antes de irse para siempre, estamos en un hospital, yo tenía ocho años  cuando le descubrieron un tipo de cáncer en la sangre, (el causante de la muerte de mi abuela solo unos pocos años antes), la veo suspirar por última ves sin dejar de mirarme y a mi padre a su lado llorando desolado.

La muerte de mi madre me dejo una tristeza y un vacío tan grandes que me fue imposible volver a llorar otra ves, me volví solitaria y amargada, todos en la primaria me rechazaban, seguro tenía que ver con que yo los rehuía a todos, no necesitaba a nadie, o eso era lo que creía en ese momento.Un día lluvioso de verano, donde el sol se escondió un rato para dejar campo a una tormenta inesperada, unas niñas de mi salón me confrontaron a la salida, dijeron:

-Tu eres la muda del salón, pero yo se que ocultas algo, eres una maldita niña rica, presumida, solo una hijita de mamá,¿Qué harás el próximo año en la secundaria?, estar bajo las faldas de tu "mami", ya sé que le coqueteas a Bran, pero el es mío, él va a ser mi novio en la secundaria, así que piérdete tonta porque si no....
Pero yo solo oía las palabras "hijita de mamá" una y otra ves, no lo pensé, ahora desde este lugar sé que no lo pensé solo me lancé sobre ella con los puños en alto, susurrando malas palabras que nisiquiera sé si ella escuchó, en ese momento solo me importaba hacerle mucho daño.Cuando nos separaron y me enviaron a la dirección, la profesora pregunto porque la había golpeado, pero yo no conteste,y me expulsaron, en ese momento, me di cuenta que nadie estaba de mi lado, ni los estudiantes, ni la profesora y mucho menos mi padre que me estaba mirando con ojos de reproche, no se porque pero al ver que no estaba de mi parte un sentimiento de rencor se instaló irrevocablemente en lo más profundo de mi corazón, y así nuestra relación nunca volvió a ser la misma.

En la secundaria todo empezó igual, solo que ahora no me importaba, porque solo sabía que las personas son estúpidas y era mejor estar sola que mal acompañada(como decía siempre mi madre), me convertí en la persona más lista de la clase, aunque nunca participé en ninguna actividad del colegio(no me gustan las actividades o lugares donde hubiesen muchas personas), no tengo hermanos por lo que mi padre al notar que podía confiar en que mis calificaciones fuesen buenas llegó a un punto en que no me preguntaba cuanto me saque en los exámenes, si tenía algún trabajo pendiente o si había pasado el año, sé que yo quería ser independiente, pero secretamente me dolía el desinterés que me mostraba y eso solo hizo que la brecha entre nosotros creciera más.

En el último año de preparatoria algo diferente ocurrió, un chico me invitó a salir, solo había besado una vez y había sido a Luis un amigo de la infancia que me reto a hacerlo en medio de una habitación de su amplia casa entre cojines y telas de mil colores, fue hermoso, aunque el beso me pareció verdaderamente desagradable, no sé si porque era  algo nuevo para mi o porque a él lo consideraba mi mejor amigo, pero en ese momento de mi vida como una mujer de 17 años me sentía mareada, incomoda, pero emocionada de hacer algo diferente a lo común(lo cual era siempre estudiar), así que acepté, salimos por algunos meses y estúpidamente creí que me amaba y yo creía amarlo, no lo había besado aún porque no habíamos tenido la oportunidad, siempre estábamos rodeados de gente y yo era sumamente tímida, hasta tomarlo de la mano era algo que evitaba hacer.

El chico que me invitó a salir ese año se llamaba Sam, (bueno nosotros le decíamos así), él me invitó a la fiesta de fin de año, en donde bailamos y reímos, pero de pronto la música paró y empezó mi tortura.Las compañeras de mi clase me odiaban, (eso lo sabía porqué siempre las trataba de la peor forma, como lo que eran unas huecas y tontas personas que no pensaban en nada más que en el maquillaje y los chicos, unas completas putas), pero no creí que me harían algo así. Sam me besó al terminar la tercera canción y cuando paró la música las oí, las risas, todos a mi alrededor se reían, al principio no sabía si era de mí, aunque me miraban pero lo supe con unas pocas palabras:
"fue difícil que esta tonta me besara, se nota que no lo ha hecho antes, ves Andrea te dije que podría hacerlo, ahora todos paguen, gané"

Lo miré con incredulidad, incapaz de decir algo,todo ese tiempo, él solo me utilizó para ganar una estúpida apuesta, me sentí pequeña, diminuta, mis oídos zumbaban y mi corazón latía a mil por hora, cuando las lágrimas amenazaban con empezar a salir, una chica pequeña, pelirroja, pálida, a la cuál había visto unas cuantas veces dijo con una sonrisa de autosuficiencia:
-Hey Rose y que tal?, de verdad es tan malo besando como suponías que era, o es aún peor?

No tengo idea como, pero me recompuse, me enderece, utilicé mi mirada de "soy superior" que tan bien me salía y me limpie los labios, sonriendo un poco, pareciendo mala,:
-Peor, mucho peor, de verdad hasta la más experta se sentiría una novata con él, hey Sam disculpa, me besaste o estabas intentando darme respiración de boca a boca.

Todas las personas en esa sala se empezaron a reír con mi fingido discurso y la atención se centró en él, con lo cual verifique que mi teoría de que las personas son malvadas y peligrosas se vio confirmada.Salí de la fiesta con la cabeza en alto, no sin antes tropezar "accidentalmente" con Andrea, que vertió un vaso de ponche en su vestido blanco de diseñador.Al llegar a la calle, repiré hondo, pero no podía llorar, aunque pensé unos momentos antes que podría, pero eso no era posible, yo no lloraba, así que el dolor que sentía solo me lo podía tragar, haciendo que mi pecho y me cabeza dolieran, y la tristeza e irá se fundieran con mis huesos, nunca, NUNCA, volvería a entregar mi corazón a nadie, lo único que en este punto sabía con certeza era que el amor es una mierda.

Antes de subir al auto, la chica pelirroja me detuvo:
-mala noche-dijo seria-
-No era lo que esperaba que fuera-dije con resignación-sin embargo, muchas gracias, por lo de antes, creo que ya sabes como me llamó, pero yo no conozco tu nombre
-Ann-interrumpió-me llamó Angie, pero me gusta que me digan Ann
-Ok Ann, muchas gracias, ese bastardo...yo no sabía...
-lo entiendo, yo tampoco lo sabía, solo actué deacuerdo a la situación, los hombres son perros y Andrea y sus amigas son unas verdaderas putas.

En ese momento entendí que ella era igual que yo, mi alma gemela, un alma tan arruinada y torcida como la mía, por última ves decidí arriesgarme y no dejarla ir.






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