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domingo, 12 de enero de 2014

La muerte del Destino, Capitulo 4


Capitulo 4:
                              Las Reglas

-Regla número uno: NUNCA DEBES MOSTRARLE A LOS HUMANOS LO QUE ERES CAPAZ DE HACER-repitieron las sombras al unisono como un gruñido en mi cabeza

Luego de esta amenaza pasiva desaparecieron en el momento justo en que han cruzaba la calle, ella no las vio o eso me pareció, estaba demasiado agotada y golpeada como para estar completamente segura de nada, Peter se sujeto de mi cintura, demasiado cerca, preguntando si realmente estaba bien y regañandome por hacer algo que a su parecer era muy imprudente

-Te salve la vida y me regañas- le grite soltándome abruptamente, poniendo todas mis fuerzas en no caerme ya que me había lastimado un poco el pie
-Nadie te pidió que me salvaras, podrías haber muerto, acaso mi vida vale tanto para que una linda chica muera por mi
-No iba a morir-dije, sin poder sacarme la palabra "linda" de la cabeza, estaba cerca, además no conozco nada de tu vida, pero acaso no todas las vidas valen el esfuerzo
-Sacaste de casualidad esa frase de un libro-dijo el burlándose un poco
-No, es simple lógica humana, sabes existe algo llamado empatía-dije un poco más relajada
-Desde la primera vez que te vi no me parecías una persona muy empática, rompiendo corazones en la fiesta

Estaba a punto de refutar su afirmación cuando Ann llego hasta nosotros, tardo lo que me pareció una eternidad en cruzar esa carretera ya que la circulación de vehículos aumento y ese no era precisamente un lugar propicio para cruzar, no sabia en que pensaba Peter al intentarlo, pero por lo que note su personalidad era así relajada y despreocupada, pero tenía ese algo en sus ojos, una chispa de misterio que lo hacia bastante tentador.

-Tonta, ¿estas bien?, Peter y tu?, debemos ir al hospital, tu brazo parece dislocado y Rose tu no puedes mantenerte en pie, vamos yo los llevo.

No es necesario dijimos al unisono, pero Ann con su terquedad de siempre insistió hasta que fuimos al hospital que gracias a Dios estaba a unas pocas cuadras de allí. Desde luego en la ciudad de New York después de media noche era cuando llegaban más personas al servicio de emergencias, era invierno, nevaba tanto que las escuelas habían cerrado, los accidentes en el hielo estaban a flor de piel y nunca faltaban los indigentes con signos de hipotermia que no llegaban a un centro social a tiempo, así que nos toco esperar, podíamos buscar un médico privado pero  a Peter tenían que hacerle una radiografía preventiva que solo se puede hacer en el hospital, me senté en una banca al lado de Peter viendo a Ann pelear con la enfermera de guardia, desde donde estaba no podía escuchar toda la conversación solo oía pequeños trozos como: "fue un accidente automovilístico", "hasta cuando tienen que esperar","tenemos derechos sabe",Ani amaba esa frase tanto como cualquier abogado defensor.De pronto sonó un teléfono despertándome abruptamente de mi ensoñación, era el de Peter que al mirar la pantalla frunció el ceño y se fue a contestar a una distancia suficiente para que yo no pudiera oírlo.

Seguramente es su novia-pensé-desechando rápidamente ese pensamiento que por alguna razón me hacia sentir confusa y enojada, me enfoque otra ves en Ann esta amiga luchadora que había tenido por tantos años, su cabello castaño se teñía de dorado con la luz que se proyectaba en la habitación, era más bien baja su estatura podía estar entre 160 cm-165 cm, era bastante delgada y tenia una callada obsesión por mantener su cuerpo en las perfectas condiciones, tanto exterior como interior, mantenía una dieta libre de sodio y comía poco varias veces al día, era tal vez la persona más saludable que conocía, sus ojos que ahora me miraban eran color avellana, parecidos a los míos solo que su expresión era tierna,ella era más sensible de lo que podía admitir, Kim me vino a la mente, lo diferente que Ann y yo somos de ella, ella más regordeta y divertida con una mirada feroz en sus exquisitos ojos azules, tal ves un poco más alta que Ann pero no por mucho, de las tres yo soy la más alta con 1.69 cm, peso más que Ann y menos que Kim y mis ojos siempre decían que eran muy profundos como si pudiera ver el alma de las personas, a muchos los podía incomodar pero no a Ann, ella era diferente, su paciencia para conmigo era infinita, nos entendíamos solo con una mirada o con un gesto sabíamos exactamente lo que la otra quería decir, con Kim era diferente también sentía esa fuerza uniéndonos pero nunca tuvimos la clase de intimidad que tengo con Ann, a ella no me da pena contarle todo, desde las cosas más tontas,hasta las más serias,lo que me da miedo,lo que me inspira, sexo, religión, amor, nada era un tabú para con ella, sin embargo con Kim sentía un poco de aprehensión al contarle algo así, más si se trataba de sexo con lo que cual ella estaba muy familiarizada en contraposición conmigo que solo había tenido relaciones una vez con mi idiota ex-novio, Kim siempre terminaba regañandome o dándome un consejo excepcionalmente largo, la verdad me gustaba un poco el sermón porque nunca tuve padres que me regañasen por nada, pero su linea de pensamiento de verdad iba en contraposición con la mía, ella es el mejor complemento.

Cuando por fin nos atendieron lo hicieron al tiempo, así que Peter se fue con una enfermera y yo con otra que nos guiaron por pasillos estrechos hasta la oficina del doctor, estas estaban una al frente de la otra lo que extrañamente me hizo sentir más segura, de verdad odiaba los hospitales, tanto que prefería aguantar un dolor que ir, pero con Ann poniendo esa cara de puchero no pude evitar hacerlo.

 Me senté sola en la camilla esperando al médico, que según me dijo la enfermera no iba a tardar, así que por primera vez en la noche pensé en toda esta absurda historia de las sombras, en lo que hicimos, en lo que dijeron de las reglas, "EXISTEN REGLAS",lo cual implicaba que existían estas reglas y que yo rompí una al salvar a Peter.

"NO DEBES MOSTRARLE A NINGÚN HUMANO LO QUE ERES CAPAZ DE HACER", pero que era capaz de hacer?, correr más rápido que los demás o será que ellas también saben lo de los "chispazos de inteligencia", como Ann y Kim les decían hace semanas ,estaba segura que no nos estaban espiando porque ya no sentía ese escalofrió que siento cada vez que ellas están cerca, pero lo sabían, ellas saben lo que nos esta pasando, este cambio repentino en nuestros cerebros, lo cual me hizo pensar de nuevo en aquellas preguntas que no podíamos responder y la principal de todas era ¿quienes somos? y a diferencia de todas las demás veces algo paso:

Estaba en medio de un desierto, la arena a mi alrededor era clara y el calor sofocante, mis brazos y piernas estaban ardiendo, mi rostro se sentía hinchado y tenia sed, tanta sed, camine un poco y llegue a un pueblo, era pequeño, de casas rudimentarias con un lago en medio rodeado de tundra, las personas parecían quitarse de mi camino y hacer una pequeña reverencia, "QUITZA" decían al pasar, se supone que no supiera lo que significa pero lo sabia era una bendición, como decir que Dios este en tu camino, claro estas personas no creían en Dios como la concepción moderna de este lo hacían más como al espíritu de todo, lo creado y lo que esta por crearse, no sabia porque pero estaba caminando muy recta como las sombras y miraba a las personas desde lo alto, solicite a un aldeano un poco de agua que inmediatamente me dio, era yo pero las palabras que salieron de mi boca no las conocía, un lenguaje antiguo y profundo, al acercarme al lago pude ver mi rostro, pero no era mi rostro, no se parecía para nada a mi, mi color de piel blanco pálido paso a ser moreno, bronceado, mis ojos eran negros, era más alta y más curvilínea, mi ropa era de un material parecido a la seda y tenia algo como un turbante en la cabeza, mire a mi alrededor y las vi las sombras, con diferentes rostros pero sabia que eran ellas, algo oscuro manaba de su interior algo inconfundible y la sensación de escalofrío era la misma, cerca de ellas habían dos personas hablando con los aldeanos, sobre problemas en los cultivos formas para regarlos y en fin problemas diversos, no tengo idea como sabia todo esto pero solo lo sabia de la misma manera que estaba segura que esas mujeres bronceadas, con ojos oscuros y mucho delineador eran Ann y Kim, ellas hicieron un gesto de reverencia a las sombras y mirándome con bastante seriedad me llamaron: -ZULEMNA-

Desperté en el frío suelo del hospital había caído de la camilla y la nariz me sangraba, Ann estaba junto a mi en un aparente estado de pre-infarto demasiado asustada para hablar, también estaba Peter que oyó el grito de la enfermera que fue a chequear si había llegado el doctor y me encontró en el suelo, me miraron un poco alarmados, pero yo me sentía bien. así que me levante lentamente y me senté en  la camilla 

El doctor recomendó una tomografía para descartar un golpe en la cabeza debido al accidente, así que nos quedamos mucho tiempo más del que había previsto.Cuando la enfermera y el doctor se fueron un momento a recoger mis resultados Ann me pregunto que sentí antes de caer, si estaba mareada y esas cosas, a lo cual le respondí que todo paso muy rápido y que me encontraba bien.

-Enserio estas bien, no quieres recostarte- dijo Ann con tono de preocupación
-Disculpa esto paso por mi culpa, no debí estar en medio de la calle-dijo Peter que me pareció estaba bastante avergonzado
-Es verdad que no deberías contestar el teléfono en medio de la calle, pero estoy bien, me siento perfectamente bien, solo me sentí un poco mal por un momento porque no comí nada en el día
-Ves te lo digo siempre, debes alimentarte mejor!-dijo Ann más pálida y afligida de lo que jamás la había visto

Hice que se sentara a  la par mía y la calme con bromas tontas y risas falsas.

-Bueno y que soñaste cuando estabas inconsciente, cuando perdemos el conocimiento tenemos los sueños más locos-dijo Peter ya mucho más tranquilo
-Bueno,bueno,...mmm... soñé con otro mundo-dije decidida a contarles lo que vi

Pero de repente unos pasos atrás de Peter estaban ellas,las sombras, mis ojos se abrieron como platos, mi respiración se hizo más rápida, ellos volvieron la mirada al lugar que estaba mirando pero no vieron nada,lo supe porque me preguntaron al unisono-¿que estas viendo?

-Regla número 2: NUNCA HABLES CON LOS HUMANOS ACERCA DE TU PASADO

-AZALAN- dijeron a la vez, inclinando la cabeza 

Y ahora sabía lo que significaba, era una bendición, lo podía traducir en algo como: Que la energía del mundo este contigo.

-Peter fue a buscar un doctor porque mi respiración no se normalizaba, Ann se quedo conmigo y le hable, no se a que se referían ellas con "humanos", pero Ann tenía que saberlo y Kim también, sobre las sombras y sus reglas, el misterioso mundo que había visto , ellas merecían conocerlo todo y no se porque pero sabía que las sombras no se opondrían a ello.

Luego del accidente no vi a Peter por mucho tiempo, ya casi se cumplían dos semanas,claro, quién quisiera ver a una loca que según palabras del doctor estaba alucinando a causa del golpe, pero me insistí a mi misma que no importaba si no volvía a verlo, le ayude una ves y el pago esa ayuda quedándose conmigo toda la noche en el hospital hasta que recibió una llamada misteriosa y se fue discretamente con un saludo de mano y un "nos vemos luego" aunque no había sido así.

Les conté a ellas lo de las sombras y aunque estaban horrorizadas, esa extraña necesidad humana de conocimiento se empezaba a saciar poco a poco, como si todo esto fuese un rompecabezas que teníamos que armar entre las tres.Ellas empezaron a tener sueños con esa cuidad primero pensé que  las influencie mucho y que solo soñaron lo que les conté, pero luego empezaron a darme detalles del lugar, de la ropa, los aldeanos y el lago que despejaron cualquiera de mis dudas, ellas estaban soñando con mi alucinación, sabia que era imposible pero todas estuvimos ahí, cuando y donde exactamente era ahí no lo sabía, pero tenia el vivido presentimiento que lo sabría dentro de muy poco, todo llegaría paulatinamente como las reglas de las sombras.

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